Un palo cortado con mucho nombre

Fuente: Diario de Jerez | Á. ESPEJO


Cayetano del Pino tiene mucho nombre y una larga historia a sus espaldas. Pero la historia a veces es caprichosa, demasiado caprichosa en el caso de esta firma fundada en 1886 por Cayetano del Pino Vázquez y que en pocos años llegó a codearse con las grandes bodegas del jerez. Un mal socio sevillano y un mal asesoramiento tras la muerte prematura del primogénito del fundador truncaron la buena marcha del negocio familiar y el sueño del fundador que a punto estuvo de irse al traste.

Tras muchas décadas a la sombra como almacenista, con escasas ventas de vinos viejos y alguna solera a otras bodegas, aunque no a cualquier precio, y lo poco que deja el granel, la familia Del Pino vuelve a escena con ilusiones renovadas y marcas propias, vinos con nombre y apellido.

La propiedad de la bodega la ostentan en la actualidad a partes iguales cuatro nietos del fundador, los hermanos María Jesús, Cayetano, Ángel y Enrique Del Pino Bohórquez, aunque son sus hijos Gerardo, Enrique, Santiago y María Teresa Del Pino, y José Luis Otte, miembros de la cuarta generación de la familia, los que asumen la gestión, aunque ninguno de ellos vive de la bodega.

Cayetano del Pino no cría finos ni olorosos. En el casco bodeguero que la firma ocupa en la plaza de Silos desde hace más de treinta años, adquirido en su día a la antigua Domecq, sólo hay sitio para la crianza de amontillados y palos cortados. Poco más de un millar de botas -mitad y mitad-, entre las que figuran diez botas excepcionales de palo cortado apartadas hace dos décadas para el consumo de la familia, que cree que ha llegado el momento de compartirlo.

El ‘Palo Cortado 1/10’ , un vino reposado que ha dormido en la bodega sin más reposición que la de las mermas durante más de 15 años -el tiempo que ha estado la familia buscando el equilibrio en sus existencias-, pisará el mercado en breves fechas y de su comercialización se hará cargo en exclusiva Carvajal Wines, empresa que regenta Jaime Carvajal, un profesional con largos años de experiencia en el sector enfocado en la actualidad en las alianzas con bodegas de la zona para la elaboración y lanzamiento de nuevos vinos.

Para Carvajal, este acuerdo es “un regalo de Reyes”, un aperitivo de lo que espera que sea una alianza próspera y duradera que contribuya a reflotar una bodega de cuyo prestigio hablan los vinos que sirve a Lustau para la gama Almacenista y que la firma del Grupo Caballero comercializan con el nombre de Cayetano del Pino.

Gerardo del Pino, gerente de la bodega, explica que el nuevo vástago de la familia tendrá una producción limitada de una sola saca anual y unas dos mil botellas de medio litro, el nuevo formato al que la bodega baraja adaptar las marcas que comercializa, entre las que figura otro palo cortado excepcional, el ‘1/5’ pues cinco fueron las botas seleccionadas para su elaboración, siendo el primero de la saga con una vejez “de 35 años para arriba”.

La selección del 1/5 se hizo entre botas de la antigua bodega de Santa Ana, en la carretera de Arcos, en la que los vinos fermentaban en bota, a la antigua usanza. La del 1/10, por contra, se ha hecho en la plaza Silos y ya está listo para batirse el cobre en el mercado, al que saldrá a un precio en bodega de 33,40 euros, por lo que en el lineal rondará los 40 euros.

La presentación del nuevo vino rememora las antiguas etiquetas de Cayetano del Pino, posiblemente la bodega jerezana con mayor número de referencias, hasta 600, asegura José Luis Otte, quien afirma tajante que la bodega tiene “las etiquetas más bonitas de Jerez”. En la etiqueta, que ocupa gran parte del frontal frente a la tendencia de hacerlas cada vez más pequeñas, se representa una vendimiadora con un canasto de uva recién cosechada al hombro. La presentación se completa con cápsula y corcho embutido “de la mejor calidad”, apunta Santiago del Pino.

Los bisnietos del fundador creen que el renovado interés por el vino de Jerez no es una moda pasajera. “Ha venido para quedarse, pero ese interés está en los vinos de gama alta”, asegura uno de los miembros de esta familia bodeguera que lo pasó mal en los tiempos en los que primaba la cantidad sobre la calidad.

Arriba, cuatro de los bisnietos del fundador de la bodega con Jaime Carvajal. Abajo, los cinco miembros de la cuarta generación familiar a cargo de la bodega.

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